Con sus últimas fuerzas y la soberanía de su voluntad bastante disminuida, Carlos Altamirano nos entregó una caja de zapatos Renzo de color marrón con tapa negra, en la que guardaba los papeles que nuestro Carlos –¿Tenenbaum? ¿Tannenbaum?– había escrito en sus últimos diez años de vida. Descubrimos, no sin asombro, que su repertorio literario excedía las fronteras de la enciclopedia, su terreno firme, para adentrarse en los mares tormentosos de la novela, los ríos caudalosos de la poesía, los arroyos intermitentes del sainete y las acequias secas del relato breve. Incluso Carlos había perpetrado incursiones de rapiña en el archipiélago del palíndromo, un género juzgado proverbialmente menor, pero que en el caso de nuestro autor no carece de cierto tufillo poético grandilocuente.
En otro, un palíndromo asonante, que nuestro equipo de producción, por medio de técnicas de datación por radiocarbono, atribuye a su período mercero:
"Oh, Lucas, amasa culo."
Como ejemplo de su producción en verso, transcribimos el siguiente pareado alejandrino no exento de cierta afectación metropolitano-colonial, extraído de otro manuscrito del autor:
"Alejandrina aleja su bello par de tetas
Finalmente, presentamos al lector el argumento de su novela infinita que, por motivos de espacio, no podemos citar in extenso: un grupo de poetas bolañeanos que realiza una investigación sobre la obra de un escritor mendocino –de rasgos claramente autobiográficos– quedan atrapados en la trama de una obra menor del autor, que los contiene y los reproduce ad aeternum.
En uno de los papeles contenidos en esa caja podemos leer el siguiente relato breve inconcluso:
"Un hombre se enamora. Escucha perdido cómo ella le habla de Borges. Ese día compra en una librería del centro «Historia de la eternidad». Esa misma noche no duerme, intentando descifrar, sin éxito, aquel primer ensayo con nombres que sólo conoce de oídas y otros tantos ignotos: Platón, Plotino, Schopenhauer. Al año lo encontramos cursando el primer año de Filosofía. Ocho años después termina su primer libro: «El platonismo en los ensayos de Borges». La noche anterior a la presentación recuerda cómo empezó todo. ¿Qué será de aquella musa? ¿Cómo fue que en el camino pudo olvidarla? Intenta despejar su mente prometiéndose que al día siguiente la llamará y la invitará al evento. Mientras desayuna, recuerda aquel ascenso del que habla Diotima en boca de Sócrates, Sócrates en la pluma de Platón: de las cosas sensibles al amor al saber. Aquella tarde lo reciben los aplausos de amigos, colegas y desconocidos. Esa noche, mientras cena solo en su casa piensa en un tema para un próximo libro: Leibniz y los incomposibles."
En otro, un palíndromo asonante, que nuestro equipo de producción, por medio de técnicas de datación por radiocarbono, atribuye a su período mercero:
"Oh, Lucas, amasa culo."
Como ejemplo de su producción en verso, transcribimos el siguiente pareado alejandrino no exento de cierta afectación metropolitano-colonial, extraído de otro manuscrito del autor:
"Alejandrina aleja su bello par de tetas
y su presencia maja al recular ya cesa".
Como ejemplo de sainete, sólo se conserva un escueto y no menos lacónico proyecto de ejecución que reza:
"Nota: componer un sainete"
Finalmente, presentamos al lector el argumento de su novela infinita que, por motivos de espacio, no podemos citar in extenso: un grupo de poetas bolañeanos que realiza una investigación sobre la obra de un escritor mendocino –de rasgos claramente autobiográficos– quedan atrapados en la trama de una obra menor del autor, que los contiene y los reproduce ad aeternum.
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